Las semillas de cardo mariano se utilizan principalmente para proteger y regenerar el hígado debido a sus propiedades hepatoprotectoras y antioxidantes, ayudando a desintoxicarlo y a tratar daños hepáticos causados por toxinas o alcohol. También se usan para mejorar la digestión, aliviar síntomas como la hinchazón y el ardor estomacal, y favorecer el funcionamiento de la vesícula biliar al estimular la producción de bilis.